Rebelión (EDDI III) de @marcosnietogen1

Rebelión (EDDI III) de @marcosnietogen1

Marcos Nieto Pallarés, autor de seis libros imprescindibles en cualquier biblioteca que se precie. No es mi primera reseña acerca de uno de sus libros, pero esta en concreto es especial; Rebelión supone el final de la trilogía El destino del incorpóreo.

Nunca pensé que la ciencia ficción fuera una de mis temáticas favoritas —de hecho sigue sin serlo—, pero el autor ha conseguido que disfrute sumergiéndome en un mundo diferente, irreal —o quizá no— y con un sentimiento que hace que esta trilogía sea mucho más que ciencia ficción; la convierte en una historia humana. Para mí, esa es una de las cualidades de esta saga que la hace tan espeial; ¿ciencia ficción… humana? Nunca pensé que pudiera serlo, pero M.Nieto me ha hecho ver lo equivocada que estaba. Tras una segunda parte que no llegó a convencerme del todo, Rebelión ha vuelto a ser otro gran descubrimiento a la altura del primer volumen.

«El tiempo me ha hecho entender, que no siempre somos la misma persona; su paso cambia nuestras almas».

«Si alguien vive rodeado de gente buena, se acaba contagiando de dicha bondad».

«El pasado se difumina, desvanece y aleja, se queda suspendido una vida atrás».

«Debería morir quemado en el infierno por sentir lo que siento».

«El ansia de poder nos corroe a todos, sin distinción».

Estas son solo unas de las innumerables citas que convierten este tercer volumen en imprescindible para nuestra estantería o mesita de noche.

Todos sabemos que en un guerra no hay malos o buenos; cada uno —aún sin justificación— tiene sus motivos para luchar o no hacerlo; el autor consigue dar la humanidad que no parece merecer el malo” en esta guerra, sin posibilidad alguna de poder evitarla porque… ¿no debe todo el mundo tener el derecho a decidir sobre su vida, sea cual sea esta?

Cualquier libro merecedor de ser leído debe hacer reflexionar al lector, otra cualidad que no creía tampoco encontrar en la ciencia ficción, y que en esta trilogía quizá otras cosas no, pero reflexionar… se reflexiona y mucho. Una guerra por un propósito por el que todos deberíamos hacer lo que cada uno creyera conveniente para conseguirlo, un “¿qué habrá después de la muerte?”, un planteamiento de si no vivimos más de una vida —o al menos no lo recordarmos—, ¿no nos llevan cada una de nuestras decisiones a una vida diferente?; ¿hay que morir para vivir otra vida… o cada encrucijada puede aportarnos  una nueva?

Dejando a un lado la temática, los personajes, cómo está estructurado el libro o si realmente vemos una historia tan ficticia o no; el estilo de Marcos Nieto Pallarés es inconfundible y fantástico. Siempre he creído que las obras de los escritores son pedazos de si mismos que ofrecen al lector. Tengo la suerte de haber conocido —aunque solo sea en las redes sociales— al autor, y sus libros son como él: sinceros, directos y sin paja entre sus argumentos.

Una trilogía maravillosa y necesaria que todos deberíamos leer y con la que reflexionar; ahora solo os queda… disfrutarla.

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En silencio…

En silencio…

love triste

« Respira. Calla. No digas nada…», palabras que no dejaban de repetirse en mi cabeza mientras sus ojos llegaban a lo más profundo de mi alma. Me miraba, nuestras pupilas se encontraban mientras no dejaban de dilatarse y yo tenía que controlar cada uno de mis gestos y expresiones corporales para escuchar lo que me decía. ¿En qué momento habíamos llegado a este punto? La eterna pregunta: ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?, se enredaba con todos aquellos pensamientos que quería dejar encerrados en mi corazón o en el lugar del que hubieran escapado. Llegamos a una edad en la que sabemos cómo diferenciar ambos términos, lo difícil en ocasiones, es querer hacerlo; ¿acaso podemos?

En ese momento una mirada diferente me atravesó, al mismo tiempo que las gotas de lluvia golpeaban la ventana tras nosotros con violencia; una violencia que resquebrajó mis entrañas y me lanzó hacia él sin pensarlo, atraída por una fuerza desconocida hasta entonces —o quizá ya olvidada—. Creía no tener mis cinco sentidos concentrados en sus palabras, pero mi reacción me demostró todo lo contrario. Una lágrima fuerte, intensa y viva quiso poder respirar fuera de mí; se ahogaba en mi interior. Lo que hasta unos días era una conexión física… ¿se había tornado en algo más o simplemente no había querido verlo? Allí estaba, frente a mí, compartiendo un enorme secreto que pocos conocían y me convertían en alguien especial. ¿Especial? ¿Eso es lo que era? ¿En lo que me convertía aquello en realidad? No era capaz de pensar, de dar una explicación que devolviera la tranquilidad a mis pensamientos; necesitaba una lógica que me permitiera cerrar los ojos y comprender que no había maldad en aquello, que no debemos arrepentirnos de un sentimiento solo por no saber con qué nombre expresarlo. Esa manera de estremecerme, sonreír, sentir la intensidad de mi propia mirada en mi interior… no podría ser mala dijeran lo que dijeran las normas establecidas porque… ¿quién las dictaminó?

Sí, teníamos vidas separadas que en algún momento de nuestro camino se unieron pero no se podían fundir; teníamos sentimientos inesperados que nunca hubiéramos imaginado; lo teníamos todo, hasta ese momento,  en ese café, en el que la vida nos hizo dudar. Dudas que nos harían pensar, priorizar hasta cuánto estaríamos dispuestos a luchar…

¿Acaso la lucha también forma parte de las conexiones que no esperamos y aparecen sin buscarlas? Sin duda, la mayor lucha se fragua en silencio.

Espejo con un distinto reflejo…

Espejo con un distinto reflejo…

   libre

No sabía muy bien dónde mostrar este post, de lo que no tenía duda, era de la necesidad de escribirlo.

Fue hace ocho años, estaba a 500km de casa, alejada de mi «zona de confort» —aún sin saber en ese momento la existencia si quiera de la misma—, de mi familia, amigos y pareja. Me encontraba frente a una persona que no había visto antes, y me daba una información que solo había oído, leído, en mi carrera universitaria y mi trabajo (fisioterapeuta). Desconocía en realidad cómo reaccionaba la gente ante algo así; me lo habían contado sí, pero sabemos que no todo el mundo es capaz de sincerarse ante una noticia de este tipo.

Llevaba alrededor de un año con los síntomas, Read more