Entre tus sábanas.

Entre tus sábanas.

Un día. Su tarde. Su noche. ¡Ay su noche! «¿Qué demonios hago yo malgastando mis noches sin dormir, solo con él en mi cabeza?». Me es imposible pensar en mi piel si no están sus manos en ella. En caricias si no llevan su nombre y en lenguas entrelazadas que no sean la suya y la mía. ¿Acaso no sabes que me refiero a ti? ¿A ese suyo tan tuyo? ¿Acaso no sientes lo mismo? Esos recuerdos tan nuestros. Esa tarde. Sí. Escondidos entre paredes que guardaban nuestro secreto que quedó entre nosotros y la ciudad. Una que sabe de nosotros casi tanto como yo de ti. De tus manos abrazadas a mi cuello y tu lengua enredada húmeda con la mía. Nuestros cuerpos sin aire que corriera entre ellos, con nuestros sexos palpitando uno por el otro. Por un encuentro que se antojaba imposible menos en nuestras mentes. Donde sí era todo realidad de una manera sublime y tan necesaria que hasta el erizar de la piel dolía. Un dolor que al llevar tu nombre se tornaba en placentero. Porque eras tú. Sí, tú. ¿Quién iba a ser si bajo el mismo cielo solo importábamos tú y yo? Sé que aún lo recuerdas. Esa sensación que hacía a mis letras convertirse en escalofrío en tu cuerpo, En cada rincon escondido que pude despertar en ti. ¿Lo notas? Soy yo. Lleva mi nombre. Tu constante que no desaparecerá mientras me piensas en silencio. Esa que las variables no consiguieron hacer desaparecer.

No lo quieres. Sigo siendo el recuerdo que hace real aquel momento sin convertirlo en ficción ni enterrarlo en un sueño profundo. Porque sí, a pesar de todo somos un sueño. Uno que en un momento, aunque efímero, nos demostró que juntos nos hacíamos realidad. Una realidad palpable que respiraba al compás de nuestros latidos reocrriéndonos de arriba a abajo sin porqués ni tabúes. Sn nada que nos hiciera pensar que deberíamos parar, ¿por qué nos habíamos encontrado si no?

Sigue con tu vida y yo haré lo mismo con la mía. Sabiendo que no sería la misma de no haberte encontrado, ¿lo sería la tuya sin conocerme? Piénsalo, o no, si así se te hace más fácil. Solo te diré… que soy real. Tu realidad, aunque no completa, sí en parte… por mucho que me escondas encontraré la salida.