Blanca deslumbrante.

Blanca deslumbrante.

Caminaba despacio, descalza, sintiendo la humedad del rocío en cada una de las hojas del césped que pisaba. Hacía mucho tiempo -más del que podía recordar- que no sentía esa paz, esa tranquilidad infinita que no quieres perder pero sabes que te abandonará.

No se dirigía a ningún sitio, solo se dejaba llevar por el enorme sentimiento que la invadía. Cuanto más avanzaba más sentía acercarse a la llamada que sintió al comenzar a caminar. Era fuerte, intensa, desconocida pero al mismo tiempo familiar; no quería pensar, solo seguir manteniendo esas sensaciones que la recorrían y se iban haciendo más intensas a cada paso. Sin darse cuenta se vio frente a una puerta blanca, deslumbrante, con un precioso pomo que parecía llamarla a gritos. No lo dudó, despacio pero con determinación, la abrió.

Se encontró frente a una sucesión de imágenes de ella misma, de su propia vida. Diferentes etapas con ella siempre presente. De repente sintió entrar en caída libre y abrió los ojos.

Se encontró tumbada en su cama, entre sus sábanas, en su habitación.

<¿Qué había pasado? ¿Qué significaba aquel sueño?>

Cada mañana igual. Mientras se preparaba el desayuno intentaba pensar en cada una de las imágenes que veía cada noche, pero esta vez había sido diferente. Aún no sabía el qué ni por qué, pero lo averiguaría. Durante todo el día siguió pensando acerca de qué hacer, cómo hacerlo, pero todo llevaba al mismo sitio… la nada.

Tras semanas sin llegar a ninguna conclusión, de repente una noche no soñó, no se levantó con ese sobresalto frente a la paz de la noche. Ni a la siguiente, ni a la otra. Sentía un vació que la invadía cada mañana sin poder refugiarse en que por la noche aquellas imágenes, aquella sensación en sus pies, en su corazón cuando veía pasar cada imagen tras abrir la puerta, la llenaría escondiendo el vacío… ahí fue cuando de repente lo supo. ¡Había descubierto el significado! ¡El por qué!

Esperó a salir del trabajo, no pasaría por casa, iría sin pensar en nada más, tal y como hacía en su sueño, ese que tanto echaba de menos. Sus pies parecían querer ir por delante y no lo dudó. Comenzó a correr, esta vez sabía hacía dónde y a medida que se iba acercando corría aún más rápido.

Al fin llegó, allí estaba, con esa puerta blanca y deslumbrante frente a ella, ¿cómo no lo había visto antes? Respiró hondo y llamó al timbre. Años sin verse, meses sin hablarse, deseaba por encima de cualquier otra cosa que siguiera ahí, tras aquella puerta. De repente y sin preguntar, se abrió y con lágrimas en los ojos se lanzó entre sus brazos. Le besó y supo que había llegado a casa.

Cada secuencia, diferentes o repetidas, solo habían tenido siempre dos cosas en común… ella y él.

Orgullo, personalidades opuestas, entorno, todo daba igual… no volvería a separarse de él. Su corazón, aun en sueños, supo como comunicarse con ella y ella, encontraría la manera de comunicarse con él.

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