Oscuridad

Oscuridad

Tumbada en la camilla atada de pies y manos no entendía nada. ¿Cómo había llegado ahí? ¿Qué había pasado?

Se reía mucho durante sus largas charlas en la camilla. Le trataba a diario y estaba cómoda, pero siempre se había fiado de su instinto y había algo extraño; cuando más le conocía más segura estaba…igual simplemente él buscaba una relación más íntima.

Una tarde apareció con una enorme bandeja de pasteles para todo el mundo, era su cumpleaños y quería celebrarlo con el resto de los pacientes. Cuando todo terminó mientras Fabián la ayudaba a recoger, Sandra se dio cuenta de cómo la miraba. Esa profundidad que transmitía su mirada era embaucadora. No pudo decirle que no, menos mal que era su último día y no volvería a verle, se sentiría incómoda. Tendría que dar explicaciones de por qué quería terminar lo empezado -si es que había empezado algo- y no quería parecer que solo buscaba sexo. Pasaron las semanas y Sandra se había olvidado completamente de él, pero esa noche un extraño sueño la despertó.

Estaba sudando, nerviosa, el corazón latía más rápido de lo normal y sentía que se le fuera a salir del pecho. Fabián aparecó de repente una noche tras salir del trabajo y tenía una actitud bastante violenta e incómoda; ¿qué pasaba?, no entendía el por qué de esa tesitura.

Respiró hondo e intentó volver a dormirse olvidándose de la sensación que aún había quedado en su cuerpo, en su mente…en todo. A la mañana siguiente -aún sin olvidar lo ocurrido- decidió centrarse en que era viernes y saldría con sus amigos a intentar desconectar de una semana de invierno gris, fría y muy dura.

Se estaba divirtiendo muchísimo, se reía, bailaba, pero no conseguía que esa desagradable sensación desapareciera.

Sandra no recordaba nada más, apenas había bebido, pero todo era borroso. ¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado hasta ahí? De repente le pareció oír unos pasos que se acercaban cada vez más. Comenzó a ponerse muy nerviosa, todo su cuerpo temblaba pero no tenía fuerzas para intentar soltar sus ataduras. Intentó esforzarse en recordar que podía haber pasado, miraba a su alrededor sin reconocer nada. Todo estaba oscuro, una pequeña ventana con la persiana bajada frente a ella, hacía que todo estuviera más oscuro. En ese momento vio como una luz se reflejaba en el cristal; ¿qué era eso? Intentó fijar la mirada pero solo puedo ver cómo una persona se acercaba hacía ella con una pequeña vela en las manos. Sin darse cuentas estaba junto a ella.

– Por fin despierta dormilona. Estás preciosa. – Esa voz tan familiar le hizo pensar en lo peor.

– ¿Qué pasa? ¿Qué estás haciendo? No entiendo nada. – Sandra quería parecer desconcertada mientras pensaba cómo saldría de ahí.

– Morena, imponente, sincera, directa y a la vez dulce. Me recuerdas tanto a mi madre, a cómo ella ponía un muro entre nuestra relación, mientras los demás niños estaban unidos a sus madres como yo siempre había deseado con ella. Y sin ni siquiera buscarlo apareciste tú… parecías ella vuelta a nacer. No podía dejar la oportunidad de volver a intentarlo.

– Intentar qué Fabián, no entiendo… – Sandra no lo podía creer, ¿qué clase de psicópata había desencadenado?

– Shh no digas nada, aquella noche juntos nos unimos para siempre, solo esperé el tiempo suficiente para tenerlo todo preparado. Te he seguido cada día, sin que pudieras verme, tenías que darte cuenta por ti misma. A partir de ahora no volveremos a separarnos.

Sandra creyó ver la habitación aún más oscura. Su preocupación se había convertido en angustia, sentía como aumentaba la presión en el pecho y se ahogaba, se ahogaba en la oscuridad desesperada de no ver salida. Intentó jugar la última carta que creía posible, le miró de la manera más dulce que podía e intentó utilizar sus largas charlas para encontrar una salida, o al menos ganar tiempo.

– Fabián…aquella noche…estos meses…

– Aquella noche tu mirada me hizo dar el paso, tu calidez, tu suavidad, tu ternura…

– Estos meses yo quería curarte…no terminamos el tratamiento…déjame salir… y…y podremos hacer las cosas bien…paso a paso.

En ese momento un fuerte ruido les sobresalto y sin tiempo a darse cuenta Fabián estaba boca abajo en el suelo con un policía sobre él.

Por fin en casa aún estaba desconcertada y aturdida. Había pasado toda la noche en comisaría intentando explicar…no sabía muy bien el qué. Le dijeron que había estado dos días retenida, que Fabián estaba bajo mira tras encontrar el cuerpo de su madre en el sótano de la casa dónde ella había estado. Un largo historial de entradas y salidas del psiquiátrico habían hecho que su mente estuviera aún más perturbada.

No lo podía creer. ¿Le había dado demasiada confianza? ¿Era culpa suya? ¿Pasarse de la línea le había llevado a esa situación? Nada tenía sentido…se tomaría un tiempo para descansar, aunque sabía que su vida había cambiado para siempre.

 

 

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